Deslumbrado por Van Gogh, este pintor yucateco terminó
deslumbrando con su propio estilo .
La semana pasada se inauguró en la galería del teatro
“José Peón Contreras” una exposición de 47 obras del pintor yucateco
Gabriel Ramírez Aznar, con la cual se celebran los 50 años de trabajo de este
creador, quien se considera “un pintor de temporal” pues dice que nunca buscó
hacer carrera en este género artístico.
Este artista, ganador de premios y quien en enero próximo cumplirá 78 años de edad, es considerado como uno de
los que influyeron en México a transformar el concepto de arte contemporáneo.
Su obra abstracta es parte de colecciones en varios lugares de la República
así como en Israel, Cuba,
Nicaragua y Chile.
A pesar de su fama y la demanda que tienen sus pinturas no
considera a estas como algo extraordinario sino fruto de un gran esfuerzo. Mantiene la modestia de considerar que sus
creaciones no son algo maravilloso sino resultado de ese intento de que todo
trabajo esté hecho lo mejor posible.
No son abstractos.
En entrevistas y charlas que ha dado sobre su trabajo,
Ramírez Aznar ha planteado que sus cuadros no son totalmente abstractos pues él
tiene una fijación muy grande con la línea, el dibujo y la
figura. Siempre incorpora alguno de estos elementos en sus pinturas, de modo
que ninguna de ellas es totalmente abstracta.
Sus cuadros dan la impresión de no estar terminados, casi en
todos ellos hay fondos blancos, el blanco siempre está presente como
protagonista o complemento junto con otros colores y trazos.
Lo fortuito y lo inacabado.
“Mi experiencia me ha enseñado que lo incompleto es lo más
atractivo, lo más profundo y lo más expresivo”, ha dicho sobre ese aspecto de
su obra, en la cual trata de comunicar ese concepto sobre lo inacabado.
Sus obras se inspiran en el clima cálido de esta tierra, en la intensa luz que la baña todo el año. Por
ello tienen colores intensos. Los nombres de varias de sus pinturas reflejan lo
anterior: “Itzimná aéreo”, “Maya”, “Encuentro de Kukulkanes”, “Rocas bajo la
luz”, “Mediodía vivo” y “Locura en los vientos”.
Para realizarlas también se nutre también de su pasión por
el cine, la música y la literatura. Gabriel Ramírez es además escritor e
investigador de cine.
La colección que ahora se muestra en el teatro ya citado se
denomina "Los colores y las líneas", sólo estará disponible para el
público este octubre. Consta de 47 piezas realizadas en acrílico, óleo sobre
tela y técnica mixta en los años 2013, 2014 y el actual.
Gabriel Ramírez tenía 17 años de edad cuando dejó Mérida y
se estableció en la ciudad de México,
donde en 1959 comenzó a pintar. Lo hizo deslumbrado por Van Gogh. Su
primera exposición fue en 1965, en la Galería Juan Martín. Ese mismo año
participó en la IV Bienal de Jóvenes en París, Francia.
Según el Museo
Fernando García Ponce-Macay, donde hay una colección permanente de su trabajo,
este artista plástico ha recibido premios nacionales e internacionales: Premio Internacional de Dibuix “Joan Miró” (en sus ediciones de 1972 y
1975), en Barcelona, España; Medalla Yucatán (1986) que otorga el gobierno de
Yucatán; Beca del FONCA en su calidad de
creador artístico (1989 y 1999); Premio Literario Antonio Mediz Bolio (1997)
por La Cosa Cultural, y la Medalla al Mérito Artístico del Instituto de Cultura
de Yucatán (1998).
Sobre su vida y obra se han editado distintas publicaciones
y realizado documentales para televisión.
Junto con esta
exposición de la que hablamos se presentó el Catálogo Ramírez Aznar, editado
por la Sedeculta y el cual reúne su obra en estos 50 años de trayectoria. Son 155 páginas que incluyen comentarios de José
de la Colina, Blanca Luz Pulido y el propio pintor. (Mérida Cultura).
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