Percusionista entregado a Dios y a su profesión.
Hay profesiones que no son un trabajo sino una pasión, y entre quienes piensan de este
modo está el músico argentino Mauricio Bonfiglio, impecable artífice de la
batería, integrante de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, director de grupos
musicales y elemento infaltable en conjuntos y ensambles que requieran de un
artista de su talla.
Entregado a su arte y a Dios, este yucateco adoptivo
manifiesta esas dos cualidades en el escenario
y en su vida diaria. Atinadamente da ejemplo de cómo asumir
correctamente una profesión, cualquiera
que esta sea, y convertirla en cascada
de satisfacciones. Y lo mismo hace con su fe, es un creyente sólido, busca la
congruencia entre lo que predica y lo que hace.
Además envió breve mensaje
espiritual y relató la transformación que la fe logró en un saxofonista cubano
que lo acompañó esa noche y que ahora es,
además de músico, pastor de una iglesia.
Mauricio Bonfiglio se graduó en la Escuela de Música Popular
de Avellaneda, en Buenos Aires, y lleva unos diez años establecido en Mérida. Parte
de sus muchas actuaciones locales se
deben al grupo “Jazz Sensitive” que él
dirige, pero también por su participación con casi todo tipo de orquestas,
conjuntos y ensambles.
Actuó con la Orquesta Filarmónica del Patrimonio Mundial y
formó parte del conjunto musical que estuvo con Armando Manzanero en
presentaciones en esta tierra.
Casi no hay cantante local que no lo haya tenido en
conciertos especiales. En este caso
están Chelo Medina, María San Felipe, Gina Osorno, Verónica Valerio, Cacho
Medina, Cony Ancona y Fernando Vega.
Además acompañó al guitarrista austríaco Tom Kubin, y a los
músicos cubanos Humberto Casanova y Yumar Bonachea (CUB), al también guitarrista francés Louis Martínez, al
pianista puertoriqueño Edsel Gómez, y el estadounidense Gary De Rose.
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