martes, 8 de abril de 2014

La controversia en la Bienal de Yucatán.



La obra de Martínez Bolio.

En todos los concursos hay inconformidades. ¿Son justificadas en este caso?

 

La categoría de Instalación fue la que mayor controversia causó en la sexta edición de la Bienal Nacional de Artes Visuales de Yucatán. Abundaron los que estuvieron a favor y en contra de la obra premiada, cuya autora, Larisa Itzel Escobedo Contreras, se llevó los $70,000 de premio.
La pieza ganadora.


Con el nombre de Ultimo Viaje esa instalación consistió en una mesa sobre la cual se puso a rodar un ferrocarril de juguete llevando encima una lámpara encendida.
En las orillas de la mesa se colocaron ramas artificiales a través de las cuales pasa la luz del tren en sus  recorridos, el haz llega hasta las cuatro paredes de la habitación en las que se pegaron rases y nombres de lugares, por ejemplo “El trabajo os hará libres”, “Tenemos hambre”, “San Petesburgo-Siberia” y “Berlín-Auschwits”. 
Otra vista de la obra de Rosa Elena.
El cuarto permanece a oscuras para apreciar el efecto lumínico, y una bocina deja escuchar el sonido de un convoy en marcha.


Otra concursante de la Bienal.
Hay quien considera que debió ganar Rosa Elena Martínez Bolio, quien concursó con un montaje en los que recurrió a su técnica de usar el bordado para crear figuras y frases, combinarlas con otros elementos y colocarlas de tal forma que parecen que flotan o que fueron detenidas en el espacio mediante una fotografía. 

De ese modo forman  una imagen surrealista, como un sueño lleno de fantasías que sólo una mente creativa como la suya puede generar.
Esta también concursó.


Martínez Bolio usó esta vez un cesto de pan flotante que deja caer su contenido sobre siete figuras humanas –niños, ancianos, mujeres, un joven- enlazados con hilos a un mapamundi, almohadas y otros objetos que yacen en el piso decorados con leyendas escritas con hilo bordado. A pesar de lo llamativo y creativo de este trabajo, su autora no recibió ni siquiera mención honorífica. 
Hubo quienes se inclinaron a favor de otras instalaciones que también concursaron en esa Bienal, pero en los concursos siempre hay polémica.


Hubo trabajos creativos.
La ganadora en la categoría de instalación, Larisa Escobedo, tiene 32 años de edad, nació en el Distrito Federal y reside en Morelos. Es licenciada en artes plásticas y tiene una maestría en esa rama, en ambos casos se graduó con mención honorífica. Ha sido catedrática y jurado en concursos de arte. Domina varias disciplinas audivisuales.


Entre los reconocimientos a su trabajo está el tercer lugar en un concurso nacional de animación y la selección de una de sus obras en  una bienal de Monterrey. 

La ganadora en fotografía.
Ha expuesto en varias partes del país así como en Estados Unidos, Tailandia, China, España, Croacia y Colombia.

En la categoría "Fotografía" el premio de $70,000 de la Bienal Yucatán 2013 fue para Ana Mariela Sancari, por su obra de la serie "El teatro de la memoria: Moises 2014". Ella es argentina pero radica en México.

domingo, 6 de abril de 2014

Una pintura que no es pintura gana un concurso de pintura.




Sorprende el cuadro ganador en esa categoría de la Bienal de Yucatán.

 

“Esta pintura no es pintura”. Esta es una de las expresiones que se escuchan por parte de quienes acuden a ver la obra ganadora de la VI Bienal Nacional de Artes Visuales de Yucatán 2013, en la categoría de pintura.



Pero otros espectadores expresan una positiva sorpresa ante ese trabajo: “Es muy creativo”, “Rompió con lo convencional”, “No me lo imaginaba...”


Los $100,000 para esta categoría fueron para Víctor Armando Mancilla Ríos, licenciado en Diseño de la Comunicación Gráfica, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana y radicado en la ciudad de México.


Este creador participó en ese concurso con la obra denominada “Pintura de cabecera”, en la cual utilizó pigmento fosforescente, aglutinante y acrílico sobre tela.



Esta “pintura” de  metro y medio de altura por uno de ancho, no tiene ninguna imagen, sólo está colgado de la pared, iluminado con unas luces especiales. El público es quien “pinta”  el cuadro. Para ello se proporciona al espectador uno de esos apuntadores luminosos usados por los conferencistas para señalar la pantalla. 
Al enfocar el rayo lumínico sobre el cuadro, la luz permanece en este por varios segundos y va desapareciendo poco a poco. De esa forma el público  hace figuras o garabatos sobre él cuadro moviendo la luz del apuntador. Esas imágenes efímeras pueden verse por unos segundos.


Esa obra se exhibe en la galería del teatro José Peón Contreras junto con otras obras participantes en esa bienal. 


Víctor Mancilla ya ha recibido otros reconocimientos a sus trabajos artísticos. En 2005 obtuvo el primer lugar en fotografía en el concurso “Espacios en Acción” realizado por el Departamento de Evaluación del Diseño de la Universidad Autónoma Metropolitana.


Este joven creador  se mueve en el mundo del diseño interactivo, multimedia, animación, fotografía e ilustración. Maneja el lápiz, el óleo y la acuarela.

Trabajó en la empresa Leo Burnett de México, donde desarrolló campañas en redes sociales y otros sitios interactivos. También laboró para Ganem y Asociados, en las ramas de diseño y publicidad en internet. (Mérida Cultura).

sábado, 5 de abril de 2014

Joven, crítico y triunfador.


La obra ganadora.

A Chiapas se fueron los $100,000 de la bienal, en el ramo de gráfica.


Jorge Zamorano Castillo, joven ingeniero civil chiapaneco que domina varias disciplinas artísticas plásticas, ganó en la categoría de gráfica la VI Bienal Nacional de Artes Visuales de Yucatán 2013, con un cuadro pintado con carboncillo y acrílico sobre papel algodón.
 
Jorge Zamorano.
Esa obra se denomina “Apretón de mano”, es una de las dos que ese artista envió a este concurso. La otra se llama “¡Mira qué hiciste!” y está elaborada con los mismos materiales que la anterior.

Para elaborar la pieza ganadora en ese rubro el artista se inspiró en un acto político. En ella se muestra el saludo a un personaje vacío y mutilado, acarreado por canes.

Jorge Zamorano, quien se embolsó $100,000 con ese premio, no expresa simpatía hacia los funcionarios del ramo cultural chiapaneco. Considera que el trabajo de estos está muy por debajo de lo que se espera de ellos para impulsar el arte y la cultura mediante el apoyo a los creadores.

Otras obras concursantes.
-El movimiento (oficial) está muy flojo, incluso creo que está en crisis, ya que los directivos de centros culturales no alcanzan a percibir el empuje que están ejerciendo muchos creadores con propuestas frescas y novedosas –declaró Zamorano en una entrevista que le hizo un periódico chiapaneco.

-Por esa razón muchos artistas buscamos espacios fuera de la entidad, ya que aquí nos niegan los espacios -agregó.

Esta pieza también concursó.

Para colmo, el año pasado una funcionaria de Chiapas vetó 11 trabajos de una colección de 30 piezas que el autor planeaba exponer en el Centro Cultural Ex Convento de Santo Domingo, en la ciudad de Chiapa de Corzo. El artista no se intimidó, puso un amparo y entonces autoridades del ramo cultural del gobierno se comunicaron con él para intentar hallar una solución.

La obra ganadora de Zamorano se exhibe, junto con otros trabajos de esa bienal, en la galería del teatro Peón Contreras. En esta nota incluimos algunas imágenes de esa exposición, la cual puedes visitar para tener tu propia opinión sobre las obras concursantes en la bienal. (Mérida Cultura).

jueves, 3 de abril de 2014

Una escultura sorprendente.



Una puerta le da a este artista entrada a otro premio de la bienal de artes escénicas.


Alejandro Farías Casanova, un premiado y reconocido diseñador gráfico, ilustrador, pintor, escultor y profesor universitario fue el ganador en la de la VI Bienal Nacional de Artes Visuales 2013, en la categoría de escultura.
 
Utilizando como materia prima cartón corrugado –el que se usa para fabricar cajas– este artista diseñó una obra que denominó Portal, la cual tiene el tamaño y la forma de una puerta y capta  la atención por sus minuciosos y abundantes detalles. 

La gran variedad de figuras geométricas que componen esa escultura hacen reflexionar sobre la paciencia y cantidad de horas que el autor le dedicó para elaborarla. No menos importante fue la creatividad que tuvo para imaginar y  elaborar esa esa pieza de dos metros de altura.


La obra tiene ruedas dentadas y cadenas que la hacen lucir como el interior de un reloj analógico. Hay además otras formas y figuras, como cadenas, mosaicos, columnas y una torre retorcida que salen de esa puerta para proyectarse hacia el exterior.

Alejandro Farías dirige una empresa propia de diseño y es conocido por su creatividad. Le tocó diseñar y desarrollar el modelo de la Estela conmemorativa del zoológico Animaya y también el  hemiciclo a Marcelina Champagnat en el Colegio Montejo.

Fue director de arte del grupo fotográfico Omega y trabajó como ilustrador para Fernández Editores. Domina el dibujo, la pintura y las escultura, destrezas que adquirió en 18 talleres y cursos de todo tipo en los que participó. 

Prácticamente se mete a toda actividad académica o de enseñaza que pueda servir a sus propósitos y que aumenten su creatividad. Fotografía , litografía, maquillaje, trucos para TV, diseño, programas de computación e historia del arte figuran en la lista de talleres en los que ha participado, impartidos por empresas, colegios, museos e instituciones diversas.


En 2011 logró una mención honorífica del Museo Americano de Miami, y en 2010 obtuvo el Premio Especial CEMEX. También posee la Medalla al Mérito Artístico que otorga el gobierno estatal, obtuvo el primer lugar en pintura en la IV Bienal de Artes Visuales de Yucatán y el segundo lugar en el Premio Fernando García Ponce. 
Logró  Mención Honorífica en el Concurso “Jerónimo Antonino Gil” que otorga la Escuela Nacional de Artes Plásticas. La Universidad  Anáhuac Mayab le dio el Premio al Mejor Maestro.


Este artista triunfador, originario del D.F. pero radicado en Mérida,  ha expuesto en el Festival Cervantino y en Belice (en la embajada mexicana en ese país) y participó en una bienal en Ecuador. También ha montado exhibiciones de sus trabajos en varias partes de la República.

En el campo de la docencia ha trabajado en varias universidades públicas y privadas.

Alejandro Farías considera que la creatividad “es un lugar increíble donde todo es posible. Ahí  no hay dolor, cuentas por pagar ni enfermedades. Ahí es aquí donde trato de pasar el mayor tiempo posible porque y me siento libre.”

Su obra ganadora, junto con otras esculturas participantes en la bienal, se exhibe en el Centro de Artes Viauesl, ubicado frente al parque de Santa Ana. (Mérida Cultura).