viernes, 5 de febrero de 2016

Sesenta años en la duela

La maestra, con sus alumnos en una función.




Nueva distinción a una docente y difusora del ballet.


    La bailarina yucateca Bertha de la  Peña Casares cuenta una anécdota que le ocurrió cuando ella vivía en la ciudad de México y quiso ser profesora de la Academia Mexicana de la Danza. Al ser rechazada bajo el argumento de insuficiente capacidad para el puesto por ser provinciana, se plantó ante  el edificio a esperar la llegada del director para exponerle la injusticia.  Fue contratada.

Ese hecho habla de su determinación ante la vida, un  elemento de su carácter que brilló desde que era pequeña, cuando decidió ser bailarina profesional de ballet después de ver la película “Las zapatillas rojas” que habla  sobre el tema.

Parte de sus estudios los realizó en Cuba, a fines de la revolución que llevó a Fidel Castro al poder. Las balas todavía zumbaban y los cadáveres caían en ambos bandos cuando ella tuvo que truncar esa formación y salir de ahí para escapar del peligro.

Otra porción de sus conocimientos los recibió en el Distrito Federal, a donde llegó acompañada de su madre para inscribirse en  la academia de la bailarina y coreógrafa francesa Nelsy Dambre,  quien formó la primera generación de bailarines clásicos del país.

Bertha de la Peña (Foto de Sipse, en internet)
Hoy día a Bertha de la Peña se le reconoce por ser una de las grandes divulgadoras de ese arte en la Península y por su labor docente en ese campo, en  el cual lleva 62 años.

Como parte de  su carrera, la ciudad de Cambridge, Inglaterra, la aceptó como consejera del comité que organizó la edición 32 de su Festival Anual de Música, Danza, Oratoria y Drama.  Fue la primera extranjera en conseguirlo. 
En ese país realizó también parte de sus estudios de danza luego de no poder aceptar un lugar que le dieron en Francia para ese mismo fin.

El Instituto Internacional de Teatro de la Unesco también hizo una distinción a su trayectoria y vigencia artística, por medio del Comité Mexicano de Danza.

El Instituto Nacional de Bellas Artes le entregó la medalla “Toda una  vida en la danza”. Y la Sociedad Mexicana de Maestros de Danza la tiene como una de sus integrantes.

La próxima semana, el 11  de febrero, la maestra Bertha de la Peña agregará a su palmarés otro reconocimiento:  la Medalla Silvio Zavala a la Cultura Ciudadana, el cual otorga el Ayuntamiento de Mérida.

La maestra De la Peña (Foto de Proyecto Brújula, en internet)
Esta artista se inclinó por la docencia desde que era adolescente. Cuando regresó de sus viajes formativos y se instaló de nuevo en Mérida tuvo una escuela en uno de los espacios del teatro “José Peón Contreras” y más adelante abrió otra en el Colegio Peninsular, institución privada que le ofreció sus instalaciones para ese proyecto.  Tiempo después fundó el “Centro de Arte Bertha de la Peña”, donde han egresado numerosas generaciones y desde el cual impulsa su ballet de cámara.

Es madre de dos hijos: Bernardo y Mariela Romero de la Peña, ésta última le dio la satisfacción de seguir sus pasos, es sobresaliente artista del ballet clásico.

En una ocasión la homenajeada manifestó que la pasión que siente por el baile es lo que la mantiene saludable y feliz. 
Cada día se levanta, se dirige a su escuela e ingresa a la duela donde  sus pequeñas alumnas y  estudiantes aguardan  en  la barra sus instrucciones. En alguno de ellos late la misma emoción que ella sintió al calzar por primera vez las zapatillas.  (Mérida Cultura)

jueves, 21 de enero de 2016

El arte es como el amor



Fue rotulista, hoy es artista exitoso.



Víctor Argáez nació con inclinación a la pintura, algo que él no sabía pero que intuía por facilidad para dibujar letras y figuras. Durante un  tiempo elaboró rótulos. Muros y fachadas de tiendas y casas comerciales tenían nombres y figuras elaboradas por él.

Pero el arte llama. Es como el amor, cuando este llega es irresistible. Y el enamoramiento lo hizo inscribirse en la desaparecida Escuela de Bellas Artes, lo que a su vez lo acercó a varios artistas del  ramo,  entre ellos Manuel Lizama, quien, dice,  influyó en  él.

Del desaparecido maestro Fernando Castro Pacheco sólo recibió un  consejo, en la única vez que conversó con él durante el proceso de aprendizaje y definición del estilo propio.

De ahí en adelante Víctor Argáez escaló solo hasta la cima donde los creadores yucatecos tienen un lugar para sí mismos. 

Su pintura es fácilmente reconocible por su trazo, las técnicas que combina en  ellas, los elementos cubistas que adapta, los colores de fuego que utiliza y el motivo que elige o que lo inspira: el pueblo maya en sus actividades, dolores y alegrías.

Hay otro elemento más característico de su obra que proviene de sus tiempos en que subido en una escalera rotulaba fachadas. Es el muralismo, una variante que le gusta y la cual realiza cuando se presenta la oportunidad. Sus cuadros parecen trozos de grandes murales, no le teme el tamaño.  

-Quizá le perdí el miedo porque estaba acostumbrado a trabajar sobre grandes espacios –manifestó el artista al hablar de esa cara de sus creaciones.

Y trabaja rápido, en un mes termina una pintura. Con frecuencia trabaja simultáneamente en más de una pieza. 
Prueba de esa habilidad es la muestra de 12 grandes pinturas (de 2 por 2.5 metros) que este jueves por la noche inauguró en el recibidor del teatro “José Peón Contreras” para celebrar sus 30 años con los pinceles. Esa colección la realizó el año pasado, a una velocidad promedio de una por mes.

Casi todos esos cuadros están vendidos, lo que muestra también el reconocimiento que ya tiene su trabajo en el mercado del arte. Tuvo que convencer al comprador que le permitiera exhibir las piezas antes de que este se las lleve.
Esa exposición se denomina “Ancestros. 30 años en el arte”. 

La llamó así porque representan su espíritu y al pueblo maya de la que él proviene pues es originario de Buctzotz, municipio ubicado en el oriente del estado.

Esos cuadros muestran a mujeres y hombres indígenas trabajando el henequén, elaborando tortillas, criando a los hijos, cortando leña, pescando, conversando…Son imágenes que muestran a un pueblo de bien, trabajando, sobreviviendo a fuerza de fe y costumbres de raíces precolombinas.

Esos cuadros tienen una textura a base de tierra, como la usada para elaborar las casas de paja mayas. El artista aplica el material sobre lienzo virgen, siguiendo la idea que tiene en mente.  Después dibuja encima las figuras y procede a incorporarle trazos y acrílico de intensos tonos.


Esa exposición estará abierta durante tres semanas. Recorrerla es como adentrarse en un colorido y alto laberinto desde el cual asoma el pueblo maya. (Mérida Cultura).

martes, 15 de diciembre de 2015

Un pincel detiene su trazo




Falleció el pintor Juan Manuel Mier y Terán Calero.



En la más reciente edición de la revista turística Yucatán  Today  nos enteramos de la muerte del pintor Juan Manuel  Mier y Terán Calero, acuarelista de los paisajes de esta región de México y además empresario, entusiasta velerista y aficionado al buceo.

Este creador falleció el pasado 5 de noviembre, tras larga dolencia y a la edad de 65 años. Su viuda,  Judy Abbott Blain, escribió en  la revista un pequeño artículo sobre cómo conoció a don Manuel, los tres años de noviazgo que tuvieron y el nacimiento de su única hija, Andrea, casada con Pierre Jean Aspar.

También  narra ahí las aventuras para crear la guía turística Yucatán Today con un esquema singular que hace difícil igualarla. Esa publicación tiene 28 años en el mercado.  
Este  diciembre el matrimonio de Manuel y Judy celebrarían sus 41 años de unión.

Este artista huyó del hogar a los 17 años de edad para ir a Estados Unidos a estudiar pintura. Sus padres, resignados y aceptando que esta era la vocación del muchacho,  lo inscribieron en una escuela de arte comercial de Nueva York. Más adelante se matriculó en el Miami Art Institute, en 1971,  de donde egresó con otro título más en ese rubro.

A don Manuel le gustaba viajar.  Quizá en sus recorridos por el mundo observó la falta de buenas guías para turistas. En Quintana Roo creó “Mayan Holiday”, la primera guía turística de Cancún, y después, en 1983, fundó  Yucatán Today.

Una parte de los trabajos en acuarela de Manuel Mier  y Terán se agruparon bajo el nombre de “Watercolors de  Yucatán”. En esta colección hay vistas de zonas arqueológicas, edificios emblemáticos de Mérida y otras imágenes típicas de esta tierra. Otra de sus colecciones pictóricas son acerca de los pescadores locales y sus embarcaciones.


Al ver esas imágenes descubrimos en ellas a este pintor amante de la naturaleza y de su tierra, un hombre que supo disfrutar de la vida porque descubrió el arte de vivirla y gozarla.  (Mérida Cultura)

jueves, 10 de diciembre de 2015

Mirada de artista





El mundo visto por los ganadores de la Bienal 2015.



Si no has tenido oportunidad de visitar la exposición  de los trabajos que  participaron  en la Bienal de Artes Visuales 2015 y no piensas acudir a observarlas entonces aquí puedes darte una idea de cómo son esas obras  que el jurado consideró que son las mejores de sus respectivas categorías y merecieron llevarse los premios respectivos, que consistieron en cheques que van de $70,000 a $130,000.
Obra ganadora en categoría de escultura.

Si bien te traemos en este blog algunas fotos de esa muestra, lo mejor es acudir a verla porque de esta forma las obras se aprecian mejor y el espectador  puede generar mejores ideas, sensaciones y experiencias sobre esa impresión visual. 

Además se puede ver también los trabajos que no ganaron y compararlos con aquellos que resultaron triunfadores o recibieron menciones honoríficas.

Esta pieza ganó el premio de dibujo.
Las pinturas, esculturas, grabados, fotografías, dibujos y vídeo-instalación que concursaron se muestran en el Centro de Artes Visuales de Yucatán. Están repartidas en las distintas salas de ese edificio ubicado frente a la iglesia de Santa Ana, en el barrio del mismo nombre.   

Hubiera sido deseable que los trabajos premiados estuvieran juntos y no  repartidos en las distintas salas, pues esto facilitaría su localización. Al estar repartidas, el visitante no sale de ahí con la seguridad de haber visto todas las obras ganadoras.

Categoría de gráfica.
En este blog, en nuestra Sección de Noticias, dimos a conocer los nombres de los artistas triunfadores de esa bienal, así como sus lugares de origen y las categorías en las que participaron. Esa nota incluyó fotografías de los trabajos. Ahora te traemos imágenes de esas obras.

En pintura el ganador fue Antonio Girón, del Distrito Federal, con su obra “Mujer Desnuda”, la cual fue premiada con $130,000. Es un óleo sobre tela, de técnica abstracta.

En escultura la ganadora es Tania Ximena Ruiz, del Distrito Federal, con la obra “Procesión del silencio” que le valió recibir  $130,000. Es una composición de piezas de cerámica y póster de color marfil que semejan icebergs flotando. Las más grandes alcanzan 60  cm de altura, están repartidas sobre una tabla de 150 por 150 cm.  

Esta autora dice que  “En mi trabajo pretendo unificar narrativas internas no lineales que representan lo inexpresable; lo que surge como vendaval en la conciencia de seres conscientes relacionados con su medio, con su muerte, con su espíritu”.

Obra premiada en fotografía.
En dibujo el premio fue para Marco Arce, del Distrito Federal, con su obra “Cráneo reflejado”, en colores azul, blanco, negro y grios, por el cual obtuvo $100,000.

En gráfica el triunfador fue Plinio Villagrán Galindo, de Oxaca, con  “Taxonomía”, al cual se asignaron $100,000. Es una composición de seis cuadros unidos que en  conjunto miden 140 por 150 cm. En ellos se muestran imágenes impresas mediante la técnica de inyección de tinta sobre papel. En ellas se muestran las  manos enguantadas de una persona ordenando o jerarquizando libros, textos, fotos y documentos.

 vídeo-instalación
En fotografía la distinción fue para Melba Arellano, de Guerrero, con las fotos “El líder”, “El policía” y “Pareja presidencial”, todas ellas son parte de un trabajo compuesto por una serie que ella denomina Palacio Municipal  y que tomó en el poblado de donde ella es originaria. Su premio fue de $70,000.

Las tres imágenes que ella envió a este concurso, acompañadas de explicaciones, muestran al presidente municipal del  pueblo acompañado de su esposa, a uno de los policías encargados de proteger a los habitantes de esa región azotada por la violencia y a un dirigente del partido oficial que cobra en la nómina municipal por su trabajo proselitista.

En la categoría de vídeo-instalación el ganador es Jesús Jiménez, de Michoacán, con “Anagrama matemático”, premiado también con $70,000. Consta de una calculadora de la cual sale una tira impresa de varios metros de largo, la cual apunta a una pantalla en la que corren cifras mientras se escucha el ruido que produce la máquina durante su funcionamiento.


En el Centro de Artes Visuales se exponen las 108 piezas de 83 artistas  participantes en la bienal.  (Mérida Cultura)

lunes, 7 de diciembre de 2015

Yucatán visto por un artista francés




Dice que descubrió lo escondido entre la ficción y la realidad.



“En Yucatán la omnipresencia de la ruina es constante. Se halla en ciudades mayas, haciendas  y monasterios y también en su capital Mérida, donde hay muchas casas abandonadas”, dice Guillaume Lepoix, artista galo que después de pasar tres meses en esta tierra presenta cinco trabajos realizados con base en lo que  vio aquí durante ese tiempo.

Esas obras son en los géneros de pintura, dibujo, instalación, fotografía y vídeo, y en  ellas, dice, trata de encontrar el punto de equilibrio , la interfaz entre “entre la ficción y la realidad en Mérida”.

Los cinco trabajos se exponen desde esta semana en galería Frontground (ante Galería “Manolo Rivero”), donde ese extranjero tuvo su taller.  Lepoix arribó  como parte del  programa “Interfaz Residencias Cruzadas” que tiene Yucatán  con una región francesa de Bretaña.

Ese plan consiste en un cruce de artistas. Creadores yucatecos van a esa tierra y los de allá vienen a esta región. Al final de su estancia deben crear obras y exponerlas. Ese intercambio es realizado por la Escuela Superior de Artes de Yucatán, el Instituto Francés de América Latina y la Escuela Europea Superior de Arte de Bretaña.

Esas residencias cruzadas reciben el nombre de “La fábrica de las imágenes”.

La fotógrafa local Mariana Sánchez Alday viajó a Francia como parte  de ese programa, y esta semana también inaugurará su exposición  en ese país.

-Después de tres meses de la creación, esta exposición se puede leer como un documento de trabajo –expresa Guillaume Lopoix-. Durante este tiempo he tratado de encontrar una " intimidad perdida", hallar el espacio turístico fugitivo entre la ficción y la realidad cotidiana.

-A través de la pintura, el dibujo, la instalación, la fotografía y el vídeo trato de encontrar el punto de equilibrio , la interfaz entre esos dos elementos.

El artista galo también explica que usa el arte para explorar los diálogos entre el mundo digital y el paisaje, entre el humano y lo que queda del mundo natural.

Las  obras que él  expone en la Galería Frontground llevan los títulos de Censura, Los árboles, Inframundo, El espectro, Souvenirs  y La escena.

-Yucatán es un país llano pero sus habitantes tienen una relación de " verticalidad " con el fondo de la tierra –dice este creador al  explicar  una de sus obras (Inframundo), realizada después de que conoció los cenotes.
Considera que el terreno llano y esos ríos subterráneos son una interfaz. Esta forma de interfaz, agrega, también se da en el mundo de la informática, ahí está representada por la red virtual.

-Mirar el paisaje del cielo meridano es como ver una multitud de redes que se nos aparece. Es como si el centro de Mérida se derrumbara sobre sí mismo.

Respecto a Censura, otro de sus trabajos, dice:

-Las piedras usadas para construir las iglesias Mérida procedieron de antiguos templos mayas. En Yucatán la omnipresencia de la ruina es constante. Se halla en ciudades mayas, haciendas  y monasterios y también en su capital Mérida, donde hay muchas casas abandonadas.

Esta obra consisten fotos de templos católicos sobrepuestos para formar una pirámide prehispánica. “Con estos elementos se crea un nuevo edificio que combina y confronta dos mundos, dos épocas”. añade.

Respecto a su escultura “El espectro”, hecha de hierro y cintas de colores, dijo que al crearla se imaginó “un ritual en marcha, un frenesí de cintas semejantes a oraciones. Esta multitud de cintas revela una silueta fantasmal, no como una presencia que ronda de noche sino más bien como un espectro sobrecargado de colores”.

Para realizarla se inspiró en  la imagen de San Charbel Makhluf (santo  maronita libanés del siglo XIX) expuesta en la Catedral y que se caracteriza por las cintas de colores con peticiones que los feligreses colocan sobre esa figura.

Respecto al vídeo que elaboró, este puede observarse en You Tube (https://youtu.be/_Sh9RRN09as).


Ahí muestra el viejo y abandonado teatro de lo que fue el Círculo Camionero.  Considera que ese edificio cobra vida con el movimiento que producen sobre él las plantas que lo cubren y los animales que lo rondan.

“Ahí, la naturaleza juega tranquilamente su programa”, expresa el artista (Mérida Cultura).

miércoles, 21 de octubre de 2015

De Televisa a Mérida



Un  actor que ha hecho de todo lanza una mirada al ámbito cultural local.



Hace  diez  años  el actor Álvaro Carcaño cambió de escenario, dejó la congestionada  ciudad de México y se estableció en  Mérida con su esposa Maribel Vargas. En esta “capital  cultural” subió de nuevo a las tablas, fue catedrático, intentó establecer un colegio de actuación  y miró incrédulo la maraña artística local que no cuaja en un  plan de cultura que aporte al crecimiento social de la población.

Este artista se suma a las voces locales que deploran el camino que tomó el llamado teatro  regional yucateco, el cual en realidad es  un teatro de revista con números de baile, cantantes y actuación que parodian películas o series  televisivas y en  unos casos está cargado de insultos o burla ofensiva.

Entre las actividades que él realiza en esta capital está la dramaturgia. Ha elaborado monólogos con los que él se ha presentado en distintos foros. 
El último de ellos fue “¡Mira lo que traje, mamá!”, que estrenó en el teatro “José Peón Contreras”. Es un texto que invita a voltear al problema de los niños de la calle y hacer algo para terminar  con el  problema.

En esa historia se narra el caso de un hombre que vive con su madre anciana y de modo fortuito  entabla conversación  en un parque con una niña que confiesa carecer  de  hogar  ni familia. El hombre la lleva a su casa e infructuosamente intenta hallar a parientes de la pequeña, la cual se convierte  en fuente de alegría y sorpresas en su nuevo hogar. Pero hay un desenlace fatal  en esa historia.

Si bien  el numeroso público que acudió a esa presentación disfrutó del trabajo del actor en ese melodrama, se extravió en la historia narrada. La obra concluyó sin  que los espectadores supieran que esta había llegado a su final, a pesar de que el actor había dejado el  escenario.  Transcurrió un pesado silencio hasta que alguien lo rompió con su aplauso y entonces  se le unió el resto de los asistentes.

Medios siglo ante el  público.


Álvaro Carcaño es un  veterano actor, lleva más de 50 años en ese medio, el cual conoció desde que era pequeño y su madre  lo llevaba a clases de actuación. 
La mayor parte de su carrera la hizo en el  doblaje para cine y televisión, en aquella época cuando esa  especialidad alcanzó gran  desarrollo y puso el nombre  de México en el medio internacional.

Este artista prestó su voz para uno  de los personajes de la serie de dibujos animados La Pantera Rosa y fue parte del elenco del programa infantil de televisión "Odisea Burbujas".
Según  varias fuentes,  también estuvo detrás del micrófono en las películas Patch Adams, El rey león, El capitán Nemo y la ciudad sumergida, Lomax, Los héroes de Hogan, El crucero del amor, Dos perfectos desconocidos y otros filmes más.

También hizo radio, guionismo,  pantomima, dirección y adaptación. 

Ha pisado todo tipo de escenarios con  trabajos para distintos públicos, incluyendo el infantil. El teleteatro, una pequeña telenovela y un trabajo con la Compañía Nacional de Danza también figuran en  su palmarés. 
En Mérida  amplió su lista de experiencias al participar en un proyecto con la Orquesta Sinfónica de Yucatán.

Sus estudios.

Carcaño estudió en  la Escuela de Teatro de Bellas Artes y en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM. En París tomó cursos de pantomima con el legendario Marcel Marceau.

En Mérida, apoyado por su esposa, una guatemalteca crecida en Ecuador y nacionalizada mexicana, abrió una escuela de teatro que después cerró. También han realizado distintos montajes teatrales, principalmente monólogos que ofrecen  una  o dos veces al año. Fue catedrático de la Escuela Superior de Artes de Yucatán.

Quienes han charlado con él saben de su postura de pedir que las autoridades locales del ramo cultural ofrezcan más calidad que cantidad  en sus programas oficiales, así como de la necesidad de generar entre la población mayor gusto por el teatro y que este se acostumbre a pagar por el consumo cultural.

Con frecuencia se ve a este artista entre el público que asiste a los distintos teatros locales que ofrecen proyectos estudiantiles, amateur y profesionales, una diferencia que, dice, debe establecerse para no engañar a quien acude a presenciarlos.


Álvaro Carcaño también es amante de los perros. Tiene  un pequeño can que en ocasiones lleva incluso al  teatro. Luce como un hombre sencillo,  realizado y feliz. Al parecer, su vida ha sido de película. (Mérida Cultura).

miércoles, 14 de octubre de 2015

El atractivo de lo incompleto



Deslumbrado por Van Gogh, este pintor yucateco terminó deslumbrando con su propio estilo . 

La semana pasada se inauguró en la galería del teatro “José  Peón Contreras” una  exposición de 47 obras del pintor yucateco Gabriel Ramírez Aznar, con la cual se celebran los 50 años de trabajo de este creador, quien se considera “un pintor de temporal” pues dice que nunca buscó hacer carrera en este género artístico.

Este artista, ganador de premios y  quien en enero próximo cumplirá  78 años de edad, es considerado como uno de los que influyeron en México a transformar el concepto de arte contemporáneo. Su obra abstracta es parte de colecciones en varios lugares de la República así  como en  Israel, Cuba,  Nicaragua y Chile.


A pesar de su fama y la demanda que tienen sus pinturas no considera a estas como algo extraordinario sino fruto de un  gran esfuerzo.  Mantiene la modestia de considerar que sus creaciones no son algo maravilloso sino resultado de ese intento de que todo trabajo esté hecho lo mejor posible.

No son abstractos.


En entrevistas y charlas que ha dado sobre su trabajo, Ramírez Aznar ha planteado que sus cuadros no son totalmente abstractos pues él tiene  una fijación  muy grande con la línea, el dibujo y la figura. Siempre incorpora alguno de estos elementos en sus pinturas, de modo que ninguna de ellas es totalmente abstracta.

A su edad sigue arriesgando para conseguir lo mejor pues opina que en la pintura y toda actividad en general “cuando se es demasiado educado, demasiado correcto, demasiado serio y se está satisfecho con  lo que se tiene entonces ya no se arriesga para conseguir lo mejor”.

Sus cuadros dan la impresión de no estar terminados, casi en todos ellos hay fondos blancos, el blanco siempre está presente como protagonista o complemento junto con otros colores y trazos.

Lo fortuito  y lo inacabado.


“Mi experiencia me ha enseñado que lo incompleto es lo más atractivo, lo más profundo y lo más expresivo”, ha dicho sobre ese aspecto de su obra, en la cual trata de comunicar ese concepto sobre lo inacabado.

“Sigo creyendo que lo más valioso de mi pintura es lo fortuito, el hallazgo, el dejarse llevar por la inventiva. La capacidad de sugerir y estimular al espectador a participar de ella”.

Sus obras se inspiran en el clima  cálido de esta tierra, en  la intensa luz que la baña todo el año. Por ello tienen colores intensos. Los nombres de varias de sus pinturas reflejan lo anterior: “Itzimná aéreo”, “Maya”, “Encuentro de Kukulkanes”, “Rocas bajo la luz”, “Mediodía vivo” y “Locura en los vientos”.

Para realizarlas también se nutre también de su pasión por el cine, la música y la literatura. Gabriel Ramírez es además escritor e investigador de cine.

La colección que ahora se muestra en el teatro ya citado se denomina "Los colores y las líneas", sólo estará disponible para el público este octubre. Consta de 47 piezas realizadas en acrílico, óleo sobre tela y técnica mixta en los años 2013, 2014 y el actual.

Gabriel Ramírez tenía 17 años de edad cuando dejó Mérida y se estableció en la ciudad de México,  donde en 1959 comenzó a pintar. Lo hizo deslumbrado por Van Gogh. Su primera exposición fue en 1965, en la Galería Juan Martín. Ese mismo año participó en la IV Bienal de Jóvenes en París, Francia.

Según  el Museo Fernando García Ponce-Macay, donde hay una colección permanente de su trabajo, este artista plástico ha recibido premios nacionales e internacionales: Premio Internacional de Dibuix “Joan Miró” (en sus ediciones de 1972 y 1975), en Barcelona, España; Medalla Yucatán (1986) que otorga el gobierno de Yucatán; Beca  del FONCA en su calidad de creador artístico (1989 y 1999); Premio Literario Antonio Mediz Bolio (1997) por La Cosa Cultural, y la Medalla al Mérito Artístico del Instituto de Cultura de Yucatán (1998).


Sobre su vida y obra se han editado distintas publicaciones y realizado documentales para televisión. 

Junto con esta exposición de la que hablamos se presentó el Catálogo Ramírez Aznar, editado por la Sedeculta y el cual reúne su obra en estos 50 años de trayectoria. Son  155 páginas que incluyen comentarios de José de la Colina, Blanca Luz Pulido y el propio pintor. (Mérida Cultura).